Mitos y Realidades sobre la Sueroterapia Intravenosa
Sueroterapia

Mitos y Realidades sobre la Sueroterapia Intravenosa

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Sobre la sueroterapia se dice de todo, y buena parte viene de quienes la venden. Este artículo separa lo que la evidencia respalda de lo que no, incluso cuando lo segundo no nos favorece. Preferimos que decidas con información que convencerte con una promesa que no podemos sostener.

Mito 1: “Es solo para famosos y deportistas de élite”

Este es de los más comunes. Se volvió visible porque celebridades y creadores de contenido empezaron a mostrar sus sesiones en redes, pero eso no la convierte en un servicio exclusivo.

La terapia intravenosa se usa desde hace décadas en hospitales para tratar deshidrataciones, corregir electrolitos y manejar deficiencias nutricionales diagnosticadas. En los últimos años saltó también al terreno del bienestar. Hoy la puede recibir cualquier persona adulta que esté médicamente apta, sin contraindicaciones como ciertos problemas renales o cardíacos, y en un servicio con valoración previa.

Eso sí: que esté al alcance de más gente no significa que todo el mundo la necesite.

Mito 2: “Es lo mismo que tomarse una vitamina en pastilla”

Aquí hay una parte cierta y una falsa. No es lo mismo, pero tampoco es una versión mejorada garantizada.

Por vía oral, los nutrientes se absorben en el sistema digestivo. Por vía intravenosa entran directamente a la sangre, lo que cambia la rapidez y la concentración que se alcanza. Ahora bien, no existe un porcentaje único de absorción que valga para todos los nutrientes, y desconfía de quien te dé una cifra redonda: depende del nutriente, de la dosis y de tu estado.

La vía intravenosa marca una diferencia clara sobre todo cuando hay dificultad para absorber por vía digestiva, o cuando se necesitan líquidos y electrolitos de forma rápida y controlada. En una persona sana que come y bebe con normalidad, la ventaja frente a una buena alimentación es mucho menos evidente de lo que sugiere la publicidad.

Mito 3: “Sirve para cualquier cosa”

No, y este punto es importante.

La sueroterapia se promociona para casi todo: cansancio, piel, resaca, sistema inmune, rendimiento deportivo. La realidad es que la evidencia sólida en personas sanas que buscan bienestar general es limitada y cambia mucho según el objetivo.

Lo que se conoce mejor es su utilidad en contextos médicos concretos, como la reposición de líquidos, la corrección de electrolitos o el manejo de deficiencias diagnosticadas. Lo que no está bien demostrado es que en una persona sana mejore la energía de forma sostenida, que mejore el rendimiento deportivo más allá de lo que consiguen la hidratación y la nutrición adecuadas, o que prevenga enfermedades.

Desconfía de cualquiera que te presente un solo suero como la solución para todo.

Mito 4: “Desintoxica el cuerpo”

Este es de los mensajes de marketing más repetidos y de los menos honestos, y lo decimos aunque vendamos un suero que se llama Detox.

Tu cuerpo ya tiene sus sistemas de eliminación: hígado, riñones, pulmones, sistema digestivo y piel. Son ellos los que procesan y eliminan los desechos. Ningún suero limpia el hígado ni revierte en una hora el efecto de años de malos hábitos.

Lo que sí puede hacer, de forma más realista, es corregir una deshidratación leve o moderada, aportar nutrientes cuando hay una deficiencia confirmada, y hacer que te sientas mejor combinando hidratación y descanso. Decir "te desintoxica" suena mejor, pero va más allá de lo que la evidencia respalda.

Mito 5: “Si la aplican profesionales, no tiene ningún riesgo”

La pregunta de si la sueroterapia es segura no se responde con un sí rotundo. Un procedimiento puede ser razonablemente seguro y tener riesgos reales al mismo tiempo, y mezclar las dos cosas es lo que lleva a la gente a bajar la guardia.

Incluso aplicada por personal entrenado, pueden aparecer efectos secundarios:

  • Dolor o molestia en el sitio de punción: ardor, presión o incomodidad durante la infusión.
  • Hematomas donde se colocó la aguja.
  • Flebitis: inflamación de la vena, con enrojecimiento, dolor y calor local.
  • Extravasación: cuando el líquido se sale de la vena hacia el tejido, con hinchazón y dolor.
  • Reacciones alérgicas, desde picazón hasta reacciones graves, aunque son poco frecuentes.
  • Infecciones locales o generales si no hay asepsia estricta.
  • Sobrecarga de líquidos o alteraciones de electrolitos en personas con insuficiencia cardíaca o renal.

Con valoración previa, revisión de antecedentes y medicamentos, material estéril y buena selección de a quién se le aplica, la probabilidad de una complicación seria es baja. Baja no es cero. Han existido casos graves asociados a sueroterapia aplicada sin control sanitario, y por eso importa tanto quién te la pone y qué preguntas te hace antes.

Mito 6: “La infusión no duele nada”

Después de canalizar la vena, la mayoría de las personas sienten poca molestia, pero asegurar que es completamente indolora crea una expectativa que no se cumple siempre.

Puedes notar el piquete inicial de la aguja, algo de ardor o frío cuando empieza a pasar el suero, y presión o pesadez en el brazo si el flujo va rápido o la vena es pequeña. Casi todo se maneja ajustando la velocidad, revisando la posición de la aguja o deteniendo la infusión si la molestia es fuerte.

Prometerte que no vas a sentir absolutamente nada tiene un problema práctico: si algo te molesta, puedes pensar que es normal y no avisar, y justo eso es lo que hay que reportar de inmediato.

Mito 7: “Hay que estar enfermo para recibirla”

No hace falta estar enfermo, pero conviene entender qué esperas de la sesión.

Hay quien la busca para rehidratarse después de un vuelo largo o una jornada dura, para acompañar la recuperación tras ejercicio exigente, o como parte de su rutina de autocuidado. Muchas personas dicen sentirse mejor, y eso es real, pero mezcla varias cosas: el efecto de la hidratación, la corrección de alguna carencia, y también el descanso de una hora tumbado y la sensación de estarse cuidando.

Antes de agendar, vale la pena preguntarse si de verdad la necesitas o si hay opciones más simples, y tener claro que no sustituye una consulta médica.

Mito 8: “Tiene amplio respaldo científico para uso de bienestar”

Este lo repetimos mucho en el sector y no es exacto.

Existen estudios sobre los componentes por separado y sobre su uso en contextos clínicos. Pero cuando se habla de cócteles intravenosos para bienestar en adultos sanos, el panorama cambia: la evidencia es limitada y no permite prometer resultados concretos.

Lo que sí se sabe es que los componentes más habituales tienen un perfil de seguridad conocido a dosis adecuadas, y que la vía intravenosa es una herramienta fundamental en medicina. Lo que no se puede afirmar es que cualquier combinación comercial tenga beneficios superiores y sostenidos frente a alternativas más simples.

Lo honesto es decirlo así: puede ser una opción de bienestar para algunas personas, la decisión debería tomarse entendiendo beneficios y riesgos, y no reemplaza ni un estilo de vida saludable ni un tratamiento médico cuando hace falta.

Si después de leer esto sigues con dudas sobre tu caso, escríbenos y te lo decimos con la misma franqueza. Preferimos que no agendes una sesión que no necesitas.

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